jueves, 12 de noviembre de 2015

4. La figura del héroe en las artes representativas

Asignatura:       Taller de investigación
                          Tema:                 Relatoría sobre  "El héroe de las mil caras" de Joseph Campbell
Responsable:    Andrés Flechas Leal
Lugar:                Biblioteca UMB
Fecha:               Jueves 16 de septiembre de 2015



En la anterior sesión se examinaron varios temas respecto al texto "El héroe de las mil caras" de Joseph Campbell. Esta sesión se inició complejizando la figura del héroe y qué implica dramatúrgicamente. ¿Qué es un héroe? Fue la pregunta inicial donde cada uno de los participantes expuso de maneja subjetiva su definición y donde llegamos a un solo concepto para definir esta figura del héroe ya mencionada. “Personaje ideal que reúne y representa los más grandes valores”, esta fue la definición, que de  manera mancomunada llegamos a construir como introducción a los demás temas que iban a derivar el resto de la sesión.  A partir de este concepto empezamos a descomponer la idea del héroe que habíamos construido inicialmente.
Ahondamos en la capacidad de los mitos  de repetirse en diversas culturas alrededor del mundo, definiendo inicialmente como mitos a todas aquellas explicaciones del universo  de todo lo desconocido. Partimos con el mito de Bochica, que es la historia de un hombre de barba blanca que desciende de los cielos (como el espíritu santo en la religión católica), y les da a los hombres una serie de conocimientos específicos y después de un tiempo desaparece. El espíritu santo no desaparece como el mito de Bochica, es más, nunca llega porque no existe. O sea que Dios es un mito que todos conocemos, fantasía disfrazada de realidad. Esta misma leyenda se replica en casi todas las culturas, a continuación se dieron algunos ejemplos de esta estructura dramática. En la mitología griega, por ejemplo era Prometeo. Hablamos de como casi todos los profetas que han existido (si es que existieron) están encasillados en esta misma estructura de la dramaturgia. Cristoloco, Buda, Mahoma, son algunos de estos ejemplos; qué coincidencia, parece una repetición mal copiada de otros muchos profetas que se consideraron que existieron anteriormente. Jesús, alisas Cristo, sus registros históricos no dan cuenta exacta de su existencia, que alguien me muestra una acta de nacimiento o la partida de bautizo firmada por Juan Bautista para creerle. Sigamos.
Entramos en discusión de cómo estas estructuras se adaptan al cine y de manera continua se repiten. Se dieron algunos ejemplos cinematográficos animados como Happy Feet, Oscar, el espantatiburones, entre otros. Llegamos al punto coyuntural donde El viaje del héroe se vuelve foco de nuestra conversación basados en las directrices que da el docente sobre el texto de  Campbell. El héroe debe tener la capacidad de emprender un camino desconocido y asumir las consecuencias de ese camino, el héroe es un viajero por antonomasia. En ese sentido el héroe siempre va a estar buscando algo, y debe recorrer un camino desde un punto A hasta un punto B. “Sin temor a equivocarnos podríamos definir el viaje del héroe como la lucha contra el sueño del hombre dormido, contra el olvido de sí o la oscuridad”. El acto rebelión de levantarse contra las normas preestablecidas y el propio sistema que las rige es el punto de quiebre donde podemos encontrar un acto heroico y al mismo héroe.
Entrabamos en la discusión de  qué es un antihéroe, donde uno de los participantes decía que un personaje como El Chapulín Colorado no debía considerársele como a un héroe, a lo que yo le contrarrestaba con el siguiente argumento citando puntualmente al comediante Mexicano Roberto Gómez Bolaños. “El heroísmo no consiste en carecer de miedo sino en superarlo, aquellos no tienen miedo, Batman, Superman, son todo poderoso, no pueden tener miedo. El Chapulín Colorado se muere de miedo, es torpe, débil, tonto, etcétera y consiente de esas deficiencias se enfrenta al problema, ése es un héroe. Pierde, otra característica de los héroes, los héroes pierden muchas veces, después sus ideas triunfan pero mientras tanto el héroe… ¿Cuántos fusilados conocemos?”.  
Cerrando la idea de la construcción de la figura del héroe, el autor nos da unas pautas claves para forjar la aventura del héroe, su camino. Son ocho exactamente:


-       El llamado: el llamado a la aventura.
-       Negación del llamado.
-       Ayuda sobrenatural: un guía, la figura del maestro.
-       Primer paso: cruzar su primer umbral.
-       Estomago de la ballena: el conflicto, la noche oscura.
-       El camino de pruebas: las peripecias.
-       Encuentro con el padre.
-       Ser maestro de dos mundos o etapa triunfal: adquisición de la sabiduría.
Finalmente debatimos sobre la figura del héroe en construcción en la sociedad Colombiana, y  después de hacer un poco de memoria encontramos que no hay una idealización de un personaje que nos pueda servir como una figura del héroe muy exacta. ¡Un país de comemierdas que va a tener un héroe! ¡Aquí los matan!  Nuestros más cercanos referentes son los antihéroes representados en el cine y la televisión en la última década, las narco-novelas, por ejemplo. Es lo que somos, un país de narcos, exportadores de polvito blanco hacía el resto del mundo; hoy de pronto en el exterior nos reconocen por otras cosas, como por el 10 del Real Madrid. De pronto un personaje como este, un jugador de fútbol puede ser la idealización de un héroe para un público infantil.  Nuestros grandes héroes a nivel de la historia para ciertos sectores pobres de la sociedad pueden ser personajes como Tirofijo o el Mono Jojoy, personajes que mantuvieron 50 años al estado Colombiano con los brazos arriba, ¡Qué va! Para mí merecen una sola definición: ¡Hijueputas!

De aquí no se saca nada, o bueno, personajes como Jaime Garzón o Jaime Bateman pueden ser considerados unos héroes, pues lucharon bajo unos ideales muy marcados y fundamentados, revelándose contra la mezquindad de un país clasista y arribista, los dos desparecidos, el uno asesina por la extrema derecha de este país y el otro desparecido en un supuesto accidente aéreo. ¿Cuántas novelas? ¿Cuántos seriados? o ¿Cuántas películas se han basado en la vida de personajes como estos? Ni una sola, y ni que se las hagan, Colombia olvida rapidito, no vale la pena, para qué gastar pólvora en gallinazos. 

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